El Deportivo vuelve a Primera: el ascenso que una ciudad entera llevaba años soñando
El Deportivo de La Coruña ya es equipo de Primera División. Ocho años después de su último descenso, el conjunto blanquiazul ha completado el regreso más esperado por una afición que nunca dejó de creer. La victoria por 0-2 ante el Real Valladolid, con doblete de Bil Nsongo y protagonismo de Luismi Cruz en las asistencias, certificó matemáticamente el ascenso en la penúltima jornada.
Un ascenso con sabor a liberación
El ascenso del Dépor no es uno más. Es el final de un camino durísimo, marcado por años lejos de la élite, decepciones en playoffs, reconstrucciones deportivas y una travesía que llevó al club por categorías impropias de su historia. Pero también es la demostración de que el deportivismo sigue siendo una de las fuerzas más especiales del fútbol español.
Riazor nunca abandonó a su equipo. La afición empujó incluso en los peores momentos y ahora celebra el regreso a la categoría que tanto echaba de menos. El Deportivo vuelve a Primera con el orgullo intacto, con una plantilla que ha sabido competir de principio a fin y con Antonio Hidalgo como uno de los grandes responsables de una temporada memorable.
Regularidad, carácter y una plantilla que creyó hasta el final
El Deportivo ha construido su ascenso desde la solidez y la regularidad. A falta de una jornada, el equipo aparece segundo en la clasificación con 77 puntos, 22 victorias, 11 empates y solo 8 derrotas en 41 partidos, además de 64 goles a favor y 42 en contra.
No ha sido un Dépor de fogonazos aislados, sino un equipo con identidad, capaz de competir en escenarios exigentes, resistir la presión y llegar al tramo decisivo con la convicción de quien sabe que tiene algo grande entre manos. El ascenso en Valladolid fue la escena perfecta: lluvia, sufrimiento, eficacia y una afición emocionada viendo cómo se cerraba una herida abierta desde hacía demasiado tiempo.
Yeremay, el talento que marca diferencias

Si hay un nombre que simboliza la ilusión del nuevo Dépor, ese es Yeremay Hernández. Desequilibrio, descaro, regate y personalidad para asumir responsabilidad en los metros finales. Ha sido uno de los futbolistas más determinantes del equipo y uno de los grandes focos de atención de la temporada.
Sus números explican parte de su impacto: aparece entre los máximos goleadores del equipo con 11 goles y también entre los mejores asistentes con 10 pases de gol. Además, lidera al Deportivo en disparos, una muestra de su peso ofensivo y de su capacidad para generar peligro de manera constante.
Eddahchouri, gol para sostener el sueño

Zakaria Eddahchouri ha sido otro de los nombres propios del ascenso. El delantero ha aportado presencia, remate y capacidad para aparecer en momentos importantes. Sus 11 goles lo sitúan, junto a Yeremay, como máximo realizador del Deportivo en LaLiga Hypermotion.
En una temporada tan larga, tener un delantero capaz de sostener al equipo en partidos cerrados ha sido fundamental. Eddahchouri ha dado al Dépor esa amenaza constante que todo aspirante al ascenso necesita.
Mario Soriano, el cerebro del equipo

La temporada de Mario Soriano ha sido capital. Más allá de sus 6 goles y 8 asistencias, su importancia se entiende por la influencia que ha tenido en el juego. Ha sido el futbolista con más pases del equipo, con 2.115, por delante de Miguel Loureiro.
Mario ha sido pausa, continuidad, llegada y personalidad. Un jugador que ha crecido con el equipo y que ha terminado siendo uno de los grandes símbolos de este ascenso. Su emoción tras lograr el objetivo resume perfectamente lo que ha significado esta temporada para el vestuario: una mezcla de alivio, orgullo y justicia deportiva.
Luismi Cruz, el socio perfecto
Luismi Cruz ha sido uno de los fichajes más importantes del curso. Su incidencia en ataque ha resultado decisiva, hasta el punto de terminar como máximo asistente del equipo junto a Yeremay, con 10 asistencias.
En Valladolid, además, dejó su firma en el día más importante, participando de forma directa en los goles que abrieron el camino hacia Primera. En partidos donde los nervios pesan, Luismi ofreció claridad, calidad y ese último pase que cambia destinos.
Bil Nsongo, el héroe inesperado del ascenso

Todo ascenso necesita una imagen para la historia, y la de este Deportivo será la de Bil Nsongo celebrando sus goles en Zorrilla. El joven atacante apareció en el momento exacto para firmar un doblete que ya forma parte de la memoria deportivista.
Su irrupción representa también la fuerza de un grupo en el que todos han sumado. No siempre los héroes son los más esperados, pero en los ascensos inolvidables siempre hay un protagonista que aparece cuando el corazón de una afición más lo necesita.
El trabajo silencioso: Villares, Loureiro y una defensa fiable
El ascenso también se explica desde el equilibrio. Diego Villares lidera al equipo en intercepciones, mientras que Miguel Loureiro ha sido uno de los jugadores con más peso en la salida de balón y en la estructura defensiva del equipo.
Ese trabajo menos vistoso ha permitido que los jugadores de ataque brillaran con mayor libertad. El Dépor ha sido un bloque, y esa palabra resume mejor que ninguna otra la temporada: bloque para sufrir, bloque para competir y bloque para volver.
El Deportivo ha vuelto
El Deportivo regresa a Primera con la sensación de haber recuperado algo que nunca dejó de pertenecerle emocionalmente. La historia del club, la fidelidad de su gente y el peso de Riazor pedían este momento desde hacía años.
Ahora empieza otro reto: consolidarse en Primera. Pero eso será otra batalla. Hoy toca celebrar que el Dépor vuelve a estar donde tantos soñaban verlo. El ascenso deseado ya es una realidad. A Coruña vuelve a ser de Primera.









