Crónica del partido BARCELONA - REAL MADRID. Jornada 36.
Buen partido y justo reparto de puntos en el Nou Camp en uno de los clásicos más intrascendentes de los últimos años.
Cuando se sorteó el calendario de Liga muchos nos frotábamos las manos imaginando un clásico a vida o muerte en la jornada 36. La realidad ha sido otra casi desde el primer tercio del campeonato, con un Madrid irregular y fallón y un Barcelona intratable, sin conocer la derrota a 3 jornadas de la finalización.
En descargo de Zidane (pasillos aparte) hay que señalar que empezó dignificando el partido alineando su teórico mejor equipo, cuando parecía bastante fácil poblar el 11 de suplentes y meritorios a la espera de poder justificar una derrota, o también ensalzar un buen resultado demostrando que gestiona la plantilla más completa de Europa.
Pero el francés fue fiel al mensaje que ha querido transmitir desde que cogió las riendas del equipo blanco, algo así como “Somos el Madrid, y salimos a ganar en todos los escenarios”.
Y así fue. Fulgurante primera mitad, con 2 equipos desatados y luchando por cada balón, como si hubiese en liza algo más que la honrilla de tumbar al eterno rival. Empezó mejor el Barça, que en los primeros compases llegaba con facilidad a los dominios de Keylor, lo que se materializó en el gol de Luis Suárez tras una rápida contra con pase de la muerte de Sergi Roberto. Corría el minuto 10, y sorprendentemente desde ese momento el Madrid se adueñó del balón y del tempo del partido con especial protagonismo de Kroos y Benzemá, que lucían todas sus cualidades con un juego asociativo que rompía una y otra vez la primera línea de presión blaugrana, llegando una y otra vez a las inmediaciones del área. En el minuto 14 empataba Cristiano, y seguidamente pudieron llegar más goles de no haber fallado el portugués dos clarísimas ocasiones. Parecía que nos íbamos al vestuario con el empate y las espadas en todo lo alto, pero algunos encontronazos protagonizados por Luis Suárez, Ramos y hasta Messi subieron la temperatura del choque y las pulsaciones del árbitro hasta el punto de que Sergi Roberto pagó los platos rotos, siendo expulsado en el 46 por un manotazo a Marcelo en un lance, cuanto menos, discutible.
La segunda mitad, ya 10 contra 11 y con Asensio de partida por un lesionado Cristiano (veremos el alcance de sus molestias, no parece nada grave), empezó con el lógico dominio madridista, hasta que un robo de Luis Suárez a Varane (con falta clarísima) fue culminado por Messi con un tiro ajustado marca de la casa. 2-1, y Helenio Herrera sonriendo desde las alturas. A remar de nuevo los de Zidane, y a aguantar los barcelonistas apoyados en los pulmones de la dupla Rakitic-Busquets, la lucha de Luis Suárez y confiando en una genialidad más del mejor jugador del mundo. Pero la genialidad, contra todo pronóstico, la firmó Gareth Bale para hacer el 2-2 en el 70. Latigazo de rosca a la escuadra de Ter Stegen, que se estiró sabiendo de antemano que era imposible llegar a la parábola del galés. Empezaba el asedio madridista, con defensa de balonmano azulgrana, que consiguió aguantar el resultado sin conceder ocasiones claras.
En resumen, resultado justo y se puede decir que ambos equipos terminan con buen sabor de boca. El Barça sigue invicto y acabó celebrando el título de Liga en el campo, y el Madrid se va pensando ya en la final de Kiev, donde realmente se juega la temporada.
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