Carlos Álvarez se pone a tiro para el Sevilla
Carlos Álvarez afronta una semana clave para resolver su futuro. Su suplencia sin minutos ante Osasuna ha vuelto a poner el foco sobre una situación contractual que preocupa en Orriols, con el Sevilla atento a cualquier movimiento.
El escenario no es nuevo, pero el calendario empieza a apretar. El centrocampista termina contrato el 30 de junio de 2027, no ha renovado y las conversaciones con el Levante llevan meses bloqueadas. Dentro del club granota ya no se le considera una pieza intocable, mientras que el jugador tampoco percibe el mismo respaldo que tuvo después del ascenso a Primera.
El Sevilla aparece como el gran interesado. En Nervión no disponen ahora mismo de margen económico para presentar una propuesta fuerte, aunque conservan un 30% de sus derechos y solo tendrían que negociar por el 70% restante. La posible salida de Ruben Vargas al Olympiacos, por una cantidad entre 12 y 15 millones, y la opción de recibir ofertas importantes por Lucien Agoumé podrían cambiar el panorama en los últimos días de mercado.
Luís Castro explica la suplencia del centrocampista
El hecho que ha reactivado las especulaciones fue la ausencia de minutos de Carlos Álvarez ante Osasuna. Ni el problema con las inscripciones le abrió la puerta del once ni Luís Castro recurrió a él durante el partido. Preguntado por ello, el técnico portugués defendió una explicación táctica: «Todos pueden salir. Carlos no ha tenido minutos porque hoy lo he decidido así. Necesitábamos otras cosas, que no son las que Carlos nos da. Carlos nos da unas cosas y otros nos dan otras. Para el partido de hoy necesitábamos cosas un poco distintas. Pero no hay un jugador señalado para salir».
La situación contractual pesa. A partir del 1 de enero, el futbolista podrá negociar libremente un precontrato con otro club para marcharse gratis al finalizar la temporada. En un club con necesidades económicas, la posibilidad de ingresar una cantidad ahora, aunque sea inferior a su valor de mercado, gana fuerza frente al riesgo de perderlo sin compensación.
Castro también dejó claro que el mercado afecta a toda la plantilla: «Todos los jugadores del Levante, y yo también, podemos salir. Si mañana dan veinte millones al club por mí, yo me voy. Es lo mejor para el club, porque van a encontrar a uno bueno y van a ayudar al club con el dinero. No es una situación de uno u otro. El mercado está abierto para todos. Vosotros sabéis que hay clubes que pueden comprar lo que quieren y hay clubes que tienen que vender. Si hay ofertas buenas, pienso que puede salir uno u otro. Si hay ofertas que no son buenas para el club, no sale. Es normal».
Desde el Sánchez-Pizjuán cuentan con el deseo del jugador de regresar al club en el que se formó. También saben que podrían esperar al próximo verano para incorporarlo sin pagar traspaso, aunque una operación asequible permitiría adelantar el movimiento. Carlos Álvarez, según su entorno, preferiría dejar alguna cantidad en el Ciutat de València como reconocimiento al club que le dio espacio para crecer en el fútbol profesional.
El mercado cierra en la medianoche del martes 1 de septiembre y el Levante encara unos días de máxima tensión. Carlos Álvarez puede salir rumbo al Sevilla o a otro club que presente una oferta, pero si no se alcanza un acuerdo continuará en Orriols para cumplir su último año de contrato y será Luís Castro quien determine su papel dentro del equipo.
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