El regreso de Mourinho, entre elecciones y millones
Benfica confirma salida de Mourinho rumbo al Real Madrid si Florentino Pérez gana elecciones. El traspaso costará 15 millones según comunicado oficial al regulador portugués.
El Benfica ya ha dejado claro el escenario. José Mourinho está más fuera que dentro si se activa el plan que rodea las elecciones del Real Madrid. El club lisboeta lo ha comunicado oficialmente al regulador bursátil portugués, la CMVM, y ahí no hay matices: si se ejecuta la operación, el técnico irá al Real Madrid.
El comunicado expresa lo siguiente:
“Sport Lisboa e Benfica – Futebol, SAD (“Benfica SAD”) informa que la candidatura del presidente Florentino Pérez a las elecciones del Real Madrid CF ha manifestado su firme intención de contratar al entrenador José Mário dos Santos Mourinho Félix en caso de ganar las elecciones a la presidencia de dicho club, previstas para el 7 de junio de 2026. En caso de que esto ocurra, la contratación se efectuará por un importe de 15.000.000€, correspondiente a la cláusula de rescisión del actual contrato laboral deportivo"
Benfica explicó que la salida del entrenador se produciría mediante el pago de la cláusula de rescisión, fijada en 15 millones de euros. Esa cifra equivale aproximadamente a un año de salario del técnico y se activa en caso de que el escenario político del club blanco se cumpla.
El contexto lo marca el movimiento electoral en Madrid. Florentino Pérez ha impulsado la opción Mourinho como su apuesta para el banquillo en caso de imponerse en las elecciones frente a Enrique Riquelme. En paralelo, la candidatura ya había mostrado públicamente la intención con un vídeo difundido en redes sociales donde el técnico portugués daba su visto bueno al proyecto, aunque al final ese video fue generado por IA, según Mourinho.
José Mourinho vuelve así al centro del tablero europeo. Su contrato con el Benfica queda condicionado a una decisión externa: unas elecciones y una cláusula de rescisión ya fijada.
Lo curioso es el orden de los acontecimientos. Primero el vídeo político fake, después la confirmación oficial del Benfica y, entre medias, una operación que depende de urnas más que de despachos deportivos.




