Arbeloa debuta entre la niebla: eliminación copera ante el Albacete
Arbeloa debuta entre la niebla: rotación masiva, señales de cantera y un golpe en Albacete.
Un estreno áspero dejó heridas abiertas y pocas pistas firmes. El equipo, cargado de suplentes y jóvenes, no encontró abrigo en una noche desapacible ni en un partido calcificado desde el inicio. La derrota, tras un intercambio de golpes final, abrió la etapa con dudas en torno al banquillo y a la gestión de esfuerzos.
El once inicial, condicionado por las numerosas ausencias y por un rival también rotado, obligó a mirar más a las tendencias que a los nombres propios. La reacción llegó a ráfagas; la niebla y el trámite copero empujaron el duelo hacia el alambre.
Un plan reconocible y un partido sin deshielo
La puesta en escena fue un 4-3-3 con Cestero como eje de la salida y una presión más agresiva sobre campo contrario. Duró poco. El equipo había de borrar la imagen de Yeda y el estreno reclamaba futbolistas militantes, pero el encuentro se enfrió pronto y la espesura se impuso. Lorenzo Aguado sujetó a Vinicius lejos del desborde, Mastantuono se atascó entre tráfico y a Güler se le negó la llave del centro. El intercambio quedó en tiros lejanos; el de Bernabéu, el menos desviado.
En ese contexto aparecieron los golpes. Lazo avisó a balón parado y Javi Villar, criado en Valdebebas, cabeceó un córner que castigó el antiaéreo de Mastantuono. El argentino se reenganchó justo antes del descanso, más atento que nadie al rechace de Lizoain tras el cabezazo a quemarropa de Huijsen.
Tras el intermedio, el equipo apretó con más continuidad, Vinicius tuvo mayor peso y Alberto González respondió con piernas frescas. Arbeloa movió la zaga: entraron Alaba y Camavinga como lateral izquierdo, una solución que ya conocía de Ancelotti. El ritmo plano y la circulación sin filo facilitaron la defensa manchega.
De nuevo, cambios: regresó Carvajal y apareció Palacios, de buen pie en el Castilla. Entonces Jefté cazó una semivolea que comprometió a Lunin, poco después de que el ucraniano hubiera tapado un disparo de Riki. Gonzalo devolvió el pulso con un cabezazo en el descuento y Jefté firmó el epílogo, el nombre propio que bautiza un desastre inaugural.
Un banquillo a examen y señales de jerarquía
La rotación masiva no mejoró el estatus de los suplentes en un duelo duro y sin promoción interna. Arbeloa mostró corazón y cabeza para la cantera —David Jiménez y Cestero salieron de inicio—, blindó a Valverde del lateral, y asumió la rehabilitación de Arda Güler y Mastantuono. Vinicius está en la pista desde el día uno. Queda por descifrar si las suplencias de Camavinga y Ceballos encierran un mensaje.
Con el foco en tendencias y no en alineaciones de emergencia, el equipo quedó ordenado, pero sin desborde sostenido. El Albacete resistió y golpeó en los momentos de decisión. A Real Madrid lo sostuvo a ratos la pelota parada y lo mantuvo vivo la insistencia final. Le sacó del patíbulo Gonzalo y le devolvió a él Jefté, que le pondrá nombre para siempre a un desastre inaugural.
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